jueves, 2 de junio de 2011
PUBLICIDAD EXTERIOR Y MOVIL
Cada vez estamos más saturados de ejemplos prácticos sobre este tema. Las personas se enganchan de las vallas publicitarias, los muppies de las paradas de buses, las vallas espectaculares, las nuevas vallas electrónicas, las pantallas gigantes, las nuevas y diversas formas 3D de los carteles y vallas... postes, paredes, carteleras, no tienen fin en una gama interminable de avisos y anuncios de una múltiple cantidad de productos, empresas y servicios. Se suman ahora los vehículos que llevan la publicidad rotativa, las camionetas pintadas, autos con vidrios publicitarios, carteleras sobre autos, tranvías, autos retro, ya solo faltan las motos!... y los peatones que van como carteleras ambulantes, en el interior de la república todavía usan burritos, las botargas o personas disfrazadas, más las edecanes y voceadores o repartidores de volantes... todos ellos en un frenesi por ofrecer nuevas alternativas, competir ante otras empresas y capturar nuevos consumidores. Algunos incluso no respetan las leyes ni las mínimas normas de moral, urbanidad o ética con tal de ofrecer sus productos y tienen niños y niñas a punto de la insolación con tal de captar la atención de las personas, como una tienda que tiene a una quincieañera sábados y domingos saludando con un vestido de princesa y un corsé más apretado que los de antaño. Finalmente, alternativas hay sin límite, ya que la creatividad humana es sublime y siempre encontrará nuevas formas de llamar la atención haciendo uso o no de la tecnología. Pero vale la pena recapacitar no en los costos, no en la eficiencia o rendimiento del medio publicitario que queremos usar o combinar en nuestra mezcla de medios, eso es lo mínimo y elemental que un buen comerciante haría, sino en los principios que rigen nuestras decisiones, y hacer uso de la empatía para los partícipes del proceso de usar ese medio, así como del impacto ambiental que pueden tener nuestras decisiones. Finalmente trabajar con responsabilidad social es más importante hoy que simplemente hacerse notar y luego quedar en el olvido dejando un mal sabor de boca a nuestra comunidad por el daño que podemos causar ante la contaminación visual de la que somos copartícipes algunas veces. Cuántas personas se hartarían de ver una valla ultragigante en la luna apuntando todos los días a una marca, para generar resentimiento e incomodidad en las personas que valoran lo sencillo de la vida.
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